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Trampas mentales: el sesgo de atribución


Esperas en la cola del supermercado y alguien te empuja; inmediatamente piensas "qué mal educado" o "¿será torpe?".
Un amigo llega tarde a una cita importante: "Es un desconsiderado y no tiene respeto por el tiempo de los demás".
Un compañero de clase suspende un examen: "No ha estudiado nada", "es bastante vago".

Quizá, si eres tú el protagonista de estas situaciones, las expliques de otra manera: has empujado sin querer porque te has resbalado, llegas tarde porque había un atasco de tráfico o has suspendido porque la semana anterior estuviste enfermo y no pudiste trabajar lo necesario.

Este es uno de los sesgos más frecuentes con los que nos encontramos a la hora de ver la realidad que nos rodea y se le denomina Error Fundamental de Atribución (EFA). Se produce cuando tratamos de explicar nuestra propia conducta con respecto a la de los demás. 

El error fundamental consiste en explicar la conducta de los demás como rasgos de su personalidad; características internas y estables que no dependen de la situación.
Sin embargo, a la hora de explicar nuestra propia conducta solemos responsabilizar a las circunstancias.

El modelo de Weiner añade tres dimensiones respecto a las atribuciones:

- Internalidad y externalidad. La causa es interna (caracterísiticas de la persona) o circunstanciales (dependen del entorno o la situación concreta). 

- Controlabilidad y no controlabilidad (locus de control). La persona puede controlar la causa de la conducta (controlabilidad) o la causa de la conducta se escapa a su control (no controlabilidad).

- Estabilidad e inestabilidad. La causa es estable en el tiempo (estabilidad) o es puntual (inestabilidad).

Así, atribuimos los éxitos propios o de nuestro grupo a causas internas (elevada capacidad y competencia), y los de otras personas o grupo ajeno a las circunstancias externas (suerte o ayuda de otras personas). 
Por el contrario, los fracasos propios o del grupo se atribuyen  a causas externas (mala suerte o envidia), y los fracasos del rival a causas internas (incompetencia o falta de cualidades positivas).

¿Por qué cometemos el error fundamental de atribución?

Se da fundamentalmente por:
- Sesgos en la percepción: atendemos más a las personas que intervienen en la acción que al contexto en el que ésta se desarrolla.
- Sesgos en el lenguaje.
- Función adaptativa.
- Forma parte, a su vez, de un sesgo cultural.

Como podemos observar una vez más, la realidad varía según la perspectiva desde la que la veamos, por eso, fomentar la empatía o situarnos como protagonistas de las circunstacias, puede hacernos entender mucho más que una primera impresión. 

Si quieres contarme tus impresiones ya sabes que estoy en liberapsi@gmail.com