"Construye el mundo que quieres desde ti"

No voy a darte explicaciones


En la vida nos encontramos en muchas situaciones que requieren que tomemos uno u otro camino para un cambio de vida, una mejora personal o una necesidad imperiosa de algo que solo nosotros logramos entender. Y hay ocasiones en las que es necesario explicar nuestras decisiones y ocasiones en las que no. No hay más.
Estamos acostumbrados a catalogarlo todo, a etiquetarlo, a que todos sabemos qué es lo mejor (para los demás) y creemos imprescindible dar nuestra opinión o criticar; y por la misma razón, creemos que tenemos que justificar cada paso que damos o cada decisión que tomamos.

¿Por qué nos sentimos obligados a explicarnos?

Sobre todo por inseguridad, a veces necesitamos convencernos a nosotros mismos de que hemos tomado la mejor decisión; miedo: al juicio ajeno, al rechazo de los demás, al "qué dirán" y para evitar conflictos.

Es cierto que hay ocasiones en las que las personas de nuestro entorno necesitan comprender qué nos ha movido a dar uno u otro paso, pero quienes nos quieren de verdad nos respetan sin juicios y a quien no les importa nada más que su visión personal de cómo han de ser las cosas, aunque tratarán de indagar por todos los medios sobre lo que nos movió a tomar una decisión, ya tendrán una idea hecha al respecto y no nos escucharán ni les servirán de nada nuestras explicaciones. En ese caso, ¿realmente es necesario darlas?

¿En qué situaciones no debo dar explicaciones?

- Cuando el asunto en cuestión no le incumbe a nadie más que a ti mismo.
- Cuando la otra persona ha asumido el papel de juez y no muestra una actitud abierta al diálogo.
- Cuando se cuestionan tus valores o las prioridades que has establecido en tu vida.
- Cuando no respetan tu tiempo a solas o tu silencio.
- Cuando no sirve para mejorar o solucionar las circunstancias.

A la hora de interactuar con los demás podemos establecer tres tipos de comunicación:

- Comunicación agresiva: Se defiende la propia postura de manera hostil agrediendo verbal o incluso físicamente al otro, con gritos, insultos, etc.

- Comunicación pasiva: Evitando defender nuestra postura ante los demás o darle más importancia a lo que piensa o siente el otro antes que tú mismo.

- Comunicación asertiva: Con este tipo de comunicación defiendo mis derechos sin agredir al otro.

En este caso que estamos tratando, ¿cómo podemos actuar de manera asertiva?

- Poniendo límites: Lo primero es tener claro que si un asunto no te afecta más que a ti, estás en tu derecho de no dar explicaciones.

- Consejos no pedidos: Normalmente un consejo que no se pide es una crítica enmascarada que demanda una explicación, por eso, lo adecuado en esta situación es dar las gracias de manera que marques distancia y cierres el tema. (p.ejem: "agradezco tu consejo, pero ahora mismo lo veo mejor de esta manera").

- Cambia de tema: Para quien sigue indagando en tu vida personal y exige respuestas lo mejor es cambiar directamente de tema.


Hay que ser muy valientes y cultivar la paciencia para quedarse callado, expuesto ante la mirada y los juicios de los demás, pero recuerda que tú no eres las expectativas de los demás sobre ti ni tu vida ha de ser como otros consideran que debería ser. Descubre el sentido que quieres darle a tu vida y sigue adelante aprendiendo y creciendo, dando lo mejor de ti en cada momento.

Y si me necesitas ya sabes que estoy en liberapsi@gmail.com