"Construye el mundo que quieres desde ti"

Reputación y Conciencia



"Nos las arreglamos mejor con nuestra mala conciencia que con nuestra mala reputación". Nietszche

¿Es cierto? ¿Preferimos una buena reputación a una conciencia propia y fuerte?
Mientras que la reputación es lo que construyen, ven o piensan los demás de mí, la conciencia es lo que yo sé que soy y quien soy.
La reputación depende de la valoración externa mientras que la conciencia forma parte del ámbito interno y personal de uno mismo. Mi filosofía de vida, mis valores o principios conforman quien soy y mi comportamiento.

Cuando nos centramos en vivir por nuestra reputación, la gente sólo conoce lo que aparentamos, no lo que somos.

¿Y por qué damos tanta importancia a la reputación? Para algunas personas la reputación va de la mano de su propia autoestima al ser aceptadas por el resto y les ayuda a conseguir un lugar en la sociedad, necesario para el desempeño de la vida en comunidad. Una persona con una buena reputación personal y profesional obtiene confianza de los demás y a su vez ofrece garantías de sí mismo.
Muchos actos socialmente mal vistos son inhibidos por la fuerza de la reputación, de hecho, numerosos experimentos muestran cómo somos más educados o amables cuando nos observan que cuando no.
Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, provoca la reacción contraria ya que hace que nos desentendamos de situaciones claramente injustas o en las que sentimos que vamos a ir en contra de la corriente general. En esta línea van otros experimentos que demuestran que permanecer en una opinión, aunque sea equivocada, al dejarse guiar por otros, reduce el malestar.
También encontramos quien anhela construir su "mala" reputación a propósito. Todos hemos oído o leído a alguien eso de "prefiero que hablen mal de mí a que no hablen". Actuar de una manera pretendidamente provocadora también es sucumbir a la opinión externa. No lo hago porque pienso o siento así, lo haría sin público, quiero que los demás lo vean, que me ayuden a crear mi propia fantasía.

Actualmente en que todo está a golpe de click, las reputaciones se pueden elevar o hundir con muy poco, basta con generar opiniones basadas únicamente en la emoción para que inciten a la reacción inmediata en lugar de la reflexión, porque, lo queramos o no, no hay nada más manipulable que la emoción.
Os habréis dado cuenta que cada vez que realizáis una búsqueda por internet os da la sensación de que el buscador conoce vuestros gustos y os dirige a páginas similares a las que ya habéis visitado, ¿verdad? Esto, que parece facilitarnos la vida, en realidad la limita mucho porque nos hace dar vueltas alrededor de un círculo del que parece que no podemos salir. Mirar en una sola dirección crea sesgos, y no propicia el pensamiento crítico y autónomo.

Pero hablar de conciencia sin más remedio nos tiene que hacer reflexionar acerca de los extremos. Una conciencia demasiado rígida o, por el contrario, laxa, crea fanatismos que afirman que "sólo lo
que hago o pienso yo es lo correcto" o "no me implico en nada porque nada me importa excepto yo".

Mirar en distintas direcciones, aprender de todo, fomentar la empatía, leer mucho y variado, darnos cuenta de que existen posibilidades infinitas, es la base del pensamiento que ayuda a construirte y ser el artífice de tu propia existencia.

¿Qué piensas tú al respecto? Cuéntamelo en liberapsi@gmail.com