"Construye el mundo que quieres desde ti"

Empatía: comprender al otro




Todos hemos escuchado alguna vez la palabra empatía y, seguramente, hasta la hemos adaptado a nuestro vocabulario diario; inmediatamente pensamos en frases como "caminar con sus zapatos", "ponerse en su piel", etc. Pero, ¿realmente utilizamos bien el término empatía?

Empatizar, además de identificarnos con la otra persona, supone ante todo, tratar de ver la situación desde su punto de vista y comprenderla.

Consta de varios componentes:

- Componente afectivo: Identificación con el estado emocional de la otra persona y la respuesta emocional que nos provoca el hecho de identificarnos con ella (tristeza, enfado, preocupación...)

- Componente cognitivo: Capacidad de adoptar la perspectiva de otra persona.

- Componente conductual: Todas las emociones que sentimos tienen una función evaluadora y movilizadora; es decir, nos ayuda a reconocer en qué situación nos encontramos y nos impulsa a la acción para cambiar lo que necesitamos. En este caso identificarnos con la otra persona puede impulsarnos a ayudarla de la mejor manera posible.

La conducta empática, como todas aquellas que evolutivamente nos han servido para vivir en comunidad e interactuar con el entorno social de manera eficaz y aumentar la supervivencia como especie, inhibe el comportamiento agresivo y aumenta la conducta de colaboración y ayuda.

¿Cómo ser más empático?

- Adopta por un momento la perspectiva de la otra persona. Cada cual tiene sus circunstancias personales y vitales y para comprender el por qué de sus sentimientos, pensamientos y acciones es necesario ver la situación desde su marco referencia, no desde el nuestro. Habrá ocasiones en las que estemos o no de acuerdo con lo expresado por la otra persona, pero eso no significa que no podamos comprenderlo.

- Escucha. Mantén una actitud de verdadera escucha. Deja el móvil, atiende, no estés pensando en una respuesta o solución inmediata a lo que te cuentan y no interrumpas la conversación ni trates de competir con tus propias experiencias para ver quién lo está pasando peor. Todos conocemos a alguien que en cuanto le cuentan algún problema, malestar o enfermedad, siempre lo ha vivido y además a mayor escala.

- Deja de lado los consejos.  No hay nada peor para alguien que está intentando explicarse que lo interrumpan para decirle "tú lo que deberías es...", "lo que tendrías que hacer es..." o el peor de todos "no te preocupes". En estos casos la otra persona no se sentirá comprendida, por el contrario, sentirá que le estamos imponiendo un modo de sentir y actuar que en ese momento no le sirve. A veces sencillamente con escuchar, ya estamos ayudando más de lo que suponemos.

- Maneja los silencios.  Muchas veces, ante alguien que lo está pasando mal, tendemos a querer darle una respuesta o una solución rápida, y acabamos aconsejando mal. Esto sucede porque hay personas a las que les incomodan los silencios, no son capaces de estar delante de alguien sin hablar, cuando lo que la otra persona necesita en esos momentos es alguien receptivo que le permita expresarse con tranquilidad y libertad.

¿Qué diferencia hay entre empatía, simpatía y compasión?

Mientras que la empatía consiste principalmente en comprender desde la perspectiva del otro, identificarse con su estado emocional e incluso actuar para solucionar su malestar, en la simpatía aun identificándonos con sus emociones, no implica ponernos en su lugar y comprenderlo, y en la compasión el sentimiento de lástima que tenemos hacia el otro no implica que nos identifiquemos con él, que lo entendamos ni que actuemos para solucionar su problema o malestar.

Tratar de ver las situaciones desde la perspectiva del otro, comprender sus motivaciones y el por qué de su visión del mundo, atenúa los juicios de valor y nos permite entender la enorme diversidad de circunstancias que, en demasiadas ocasiones, ni siquiera sospechábamos que existieran.