"Construye el mundo que quieres desde ti"

¿Sabes quién eres?: roles y expectativas.


"Conócete a ti mismo";  era el lema que aparecía inscrito en el templo de Delfos y la razón de ser de uno mismo.
Una afirmación tan sencilla como difícil de lograr y, a la vez, tan necesaria para la trayectoria vital de una persona.
Como seres complejos que somos nuestra realidad está conformada por cómo nos vemos a nosotros mismos (pensamientos, emociones, comportamientos) tanto como por la visión que desde el exterior tienen los demás de nuestra persona. Cada uno de nosotros, aunque no seamos plenamente conscientes de ello, desempeñamos a diario, no uno, sino varios roles dentro de nuestro entorno.
Por rol entendemos una función social o papel, asumido por una persona y que puede ser, en algunos casos, adjudicado por otros y que deviene del proceso de socialización (padre, hermano, hijo, abogado, músico...). Cada rol conlleva una serie de normas y comportamientos, generalmente implícitos, adecuados al mismo.
A esto le unimos que debido a los diferentes papeles que desempeñamos quienes nos rodean tienen unas expectativas respecto a nosotros generadas por la imagen que damos y de la que, una vez adquirida, es difícil deshacerse. Por expectativa entendemos el hecho de esperar que algo (comportamiento, acción, resultado...) suceda o no.

El concepto que tenemos de nosotros mismos también viene modelado por estas expectativas que los demás tienen de nosotros.
Nuestros padres, maestros, amigos, pareja, influyen en la idea que tenemos acerca de nosotros mismos y de cómo tenemos que comportarnos en cada situación y según el rol que desempeñemos. Si mi rol en el grupo de amigos es el de divertido, los demás esperarán que sea yo quien amenice las reuniones contando anécdotas graciosas, por ejemplo. De aquí proviene el concepto de "profecía autocumplida" que seguramente habréis escuchado en alguna ocasión. Se podría decir que es una predicción que una vez enunciada, ella misma es la causa de que se cumpla. Por ejemplo, si a un niño le decimos desde pequeño y continuamente, que es muy trabajador y brillante, lo más probable es que acabe siéndolo.
Una de las consecuencias de que no se cumplan las expectativas que otras tienen de nosotros, es la decepción, es por esto que muchas de nuestras acciones las realizamos para complacer la idea de lo que se espera de nosotros y no decepcionar a quienes nos rodean.

Por todo lo anterior, la idea que tenemos de nosotros mismos, a menudo difiere de la imagen que tienen los demás. Es como si hubiéramos creado un personaje que impide conocer a la persona real, aunque todos nos reconozcan por él. Esto es así, porque tus acciones te definen mucho más que cómo tú piensas que eres. Por ejemplo, te consideras una persona comprometida y responsable con tus proyectos personales y laborales, aunque sueles llegar tarde a las citas y necesitas retrasar más veces de las que sería deseable los encargos que te hacen. Lo más seguro es que tus amigos y clientes te perciban como alguien irresponsable, y sean reacios a contar contigo para asuntos importantes.
Como segundo ejemplo: siempre has creído que eras alguien dubitativo e inseguro incapaz de tomar decisiones, pero normalmente eres quien propone soluciones rápidas a los problemas cotidianos. En este caso, probablemente te perciban como alguien resolutivo, rápido de ideas y que facilitas la vida a los demás.

Tus acciones son las que te definen ante los demás. Nadie puede entrar en tus pensamientos para averiguar cómo eres en realidad, por eso es importante que seas capaz de transmitirlo, y la mejor manera es, que lo que hagas sea coherente con lo que piensas.

Pero, ¿cómo saber si la persona con quien te identificas es coherente con la que proyectas?

- Intenta observarte desde fuera, ver lo que ha sido tu vida hasta ahora como si fueras un espectador. ¿Las decisiones que has tomado hasta llegar aquí eran las adecuadas para alcanzar tus objetivos en la vida? Teniendo en cuenta que lo pasado no se puede modificar y que el azar también hace acto de presencia en la vida de todas las personas, ¿qué pasos que dependan de ti puedes dar a partir de ahora para acercarte a tus metas?

- Piénsate en cada uno de los roles que desempeñas a lo largo del día: cómo te relacionas en tu trabajo, con tus hijos, cómo hablas, qué expresiones utilizas, cuál es tu forma de vestir. ¿Qué dice de ti ese conjunto de acciones? ¿Te sientes a gusto o cambiarías algo que realmente no crees que encaja contigo?

- Piénsate en situaciones sociales y tu comportamiento en ellas. ¿Actúas como de verdad querrías hacerlo o te ves obligado a complacer lo que los demás esperan de ti que hagas?

Todo lo que hacemos, decimos y pensamos y cómo nos perciben los demás, es lo que nos configura como personas. Lo que hemos hecho hasta este momento no lo podemos cambiar, pero de ahora en adelante sí es posible acercarse un poco más a quién de verdad queremos ser. La máxima tan antigua del "conócete a ti mismo" es cada vez más necesaria en nuestro pensamiento.

¿Por qué no dar pequeños pasos e intentar cambiar lo que no nos gusta cada día?
Yo puedo ayudarte en liberapsi@gmail.com