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Ansiedad y depresión



La ansiedad y la depresión son dos problemas con los que estamos muy familiarizados y que a menudo suelen identificarse como el mismo, aunque, si bien es cierto que comparten algunos síntomas, se diferencian entre sí.
Las personas que sufren alguno de estos problemas se dan cuenta de que la incapacitan para el desarrollo de su vida y su bienestar personal.
En las causas que producen la ansiedad y la depresión pueden estar implicados factores genéticos, hormonales, físicos y/o psicológicos e interactúan tres factores importantes:
- Un suceso desencadenante.
- Creencias o actitudes de la persona que condicionan su visión de la realidad.
- Excesiva valoración de las situaciones como peligrosas o negativas.

La ansiedad, es una emoción que en sí misma no es negativa, ya que prepara al organismo para enfrentar una situación de amenaza o peligro.
El problema surge cuando la persona sobreestima el grado de peligro (físico o psicológico) percibido en una situación (por ejemplo: hablar en público), ignora todas las señales tranquilizadoras o de seguridad (p.ejm: ser un experto en el tema del que va a hablar) y a la vez infravalora su propia capacidad para enfrentarla. Esto hace que se produzca un círculo vicioso que reafirma a la persona en su miedo. En el ejemplo propuesto, la ansiedad provocada por hablar en público, hará que se perciba a sí mismo como poco competente, lo cual acentuará los síntomas ansiosos y éstos a su vez generarán reacciones negativas en el público oyente, lo cual reforzará la idea de hablar en público como una experiencia amenazante.

Los síntomas de la ansiedad serían a nivel general:
- Miedo o temor excesivo ante determinadas situaciones en las que se siente en peligro (puede derivar en fobias específicas).
- Tensión muscular continua, especialmente en hombros y cuello.
- Náuseas, problemas digestivos, sequedad en la boca.
- Excesiva sudoración en el momento en que aparecen las crisis.
- Sensación de ahogo.
- Desorientación y despersonalización (la persona no sabe dónde está o quién es).

Es importante diferenciar un estado de tristeza normal, causada por un acontecimiento concreto (muerte de un familiar, divorcio, pérdida del trabajo...), de una depresión.

La depresión (no endógena, es decir, no producida por factores hormonales o genéticos) se caracteriza porque la persona se centra excesivamente en los acontecimientos negativos dejando de lado los positivos. Posee una visión negativa de sí misma, de todo lo que le rodea y del futuro en general.
Una característica típica es la de generalizar los fracasos. La persona no cree que fracasa en algo puntual o específico sino que lo hará en todo lo que emprenda, sistemáticamente y sin posibilidad de cambiarlo.
Este continuo estado de alerta ante los hechos negativos, hace que las personas con depresión, por ejemplo, sean más receptivas a los estímulos dolorosos.

A nivel general, estos son los síntomas que caracterizan la depresión:
- Tristeza sin razón aparente, estado de ánimo decaído, la persona llora con facilidad y sin motivo.
- Enlentecimiento o agitación psicomotora.
- Pérdida de interés por todo lo que le rodea.
- Pesismismo y desesperanza por el futuro.
- Sentimientos de culpa, inutilidad y arrepentimiento.
- Aumento o pérdida significativas de peso en poco tiempo.
- Disminución de la autoestima.

Los síntomas que la ansiedad y la depresión comparten son:
- Trastornos del sueño (insomnio o hipersomnia).
- Cansancio generalizado.
- Falta de deseo sexual.
- Preocupación constante por todo y falta de concentración en las tareas.

Estos, son dos problemas muy importantes a los que hace frente un gran número de personas en la actualidad, y que les incapacita para llevar una vida plena y satisfactoria. Por suerte hay muchos profesionales que con terapias muy eficaces que pueden ayudar a solucionarlos de manera efectiva. Para descartar cualquier problema físico, hormonal, etc..., antes de iniciar cualquier terapia es necesario acudir al médico.