"Construye el mundo que quieres desde ti"

El estado de flujo



¿Habéis experimentado alguna vez esta sensación de estar tan absortos en una actividad que hasta el tiempo desaparece? 

A eso se le denomina el estado de flujo. Surge en esos momentos de máxima inspiración donde sentimos que el trabajo se hace prácticamente solo, todo discurre sin dificultades y el tiempo vuela sin apenas darnos cuenta; no sentimos cansancio, ni hambre, ni notamos el paso de las horas. 

Este es un estado que se produce sin que intervengan acontecimientos externos, si no que es creado por la propia motivación que siente la persona hacia la tarea que realiza: las ideas toman forma, la creatividad aumenta y sentimos que realmente hacemos algo importante. Es un estado en el que a menudo se encuentran artistas, científicos, místicos y atletas, entre otros, y que los antiguos griegos reconocían en la raíz etimológica de la palabra entusiasmo (entheos: "en lo divino"). 



Contrariamente a lo que se pueda pensar, la mayoría de estados de flujo se logran en el ámbito laboral mientras desempeñamos nuestro trabajo, mucho más que en los momentos de ocio. Esto es debido, principalmente, a que hay unos objetivos establecidos de manera previa y unas tareas que sabemos cómo desempeñar.


¿Cuáles son los elementos que definen este estado de flujo?

- Las metas están definidas, sabemos lo que tenemos que hacer.
- Hay un feedback inmediato y constante: sabemos que los estamos haciendo bien o no en cada momento.
- Implica un reto que puede ser cumplido. Cuanto más nos conduzca esta tarea a desafíos nuevos, más contribuirá a nuestro crecimiento personal.
- No hay conciencia de fracaso ni distracciones: la concentración en lo que hacemos es máxima.
- La tarea se convierte en un fin en sí mismo. 

¿Cómo activar el estado de flujo y la creatividad?

- Descubre lo que te gusta y lo que no.
- Produce cuantas más ideas mejor, no te preocupes de si son más o menos realizables, ya las irás puliendo más adelante.
- Mira la vida y los problemas desde todos los ángulos posibles. No te cierres a actuar de forma diferente a la habitual para encontrar nuevas soluciones.
- Deja un tiempo para la reflexión y la relajación.
- Descubre una forma de expresar lo que te mueve por dentro y dedícale un tiempo cada día (escribe, pinta, haz trabajos de carpintería...).
- Aprecia el hecho de que cualquier tarea bien hecha se vuelve placentera.


Bibliografía: 


"Fluir" y "Aprender a fluir" de Mihaly Csikszentmihalyi.