"Construye el mundo que quieres desde ti"

Diferenciar lo importante y lo urgente

                               




Con el ritmo de vida que llevamos, las prisas, las múltiples tareas que requieren nuestra atención a lo largo del día, a menudo sentimos que no somos dueños de nuestra propia vida, que no dedicamos el tiempo suficiente a lo que realmente nos importa.
Distinguir entre lo importante y lo urgente es la clave de una buena gestión del tiempo, porque crea un orden, da a cada cosa su lugar y sopesa el impacto que tiene en nuestra vida. Para ello es necesario no precipitarnos, establecer una visión global de nosotros mismos (¿qué queremos conseguir?, ¿cuál es nuestra relación con los demás y con nosostros mismos?, ¿de qué puedo prescindir para obtener algo mejor?....) y establecer un tiempo diario para éstas cuestiones; para pensar, sentir, planificar, prestar atención a nuestras relaciones, a proteger nuestra intimidad, a la economía doméstica, a nuestra salud.

Lo urgente es aquello que se impone desde fuera y hay que hacer en el momento.  
Lo importante es lo que nos ayuda a entender cuál es el sentido de nuestra vida.
Lo primero se asocia a lo inmediato, mientras que lo segundo es lo que nos beneficia a largo plazo y se relaciona con nuestras metas.

Continuamente se nos presentan cuestiones no previstas y que "tenemos" que resolver inmediatamente cuando ya teníamos planificado un orden con el que nos sentíamos satisfechos: una llamada de teléfono justo cuando nuestro hijo nos contaba su día en el colegio, una idea repentina del jefe que hay que llevar a cabo de inmediato dejando de lado las tareas ya previstas... Este continuo desbarajuste, no nos permite tomar decisiones conscientes y centradas, es una cuestión de "hay que hacerlo y ya", por eso andamos faltos de tiempo y nos invaden el estrés y la ansiedad.
¿Es más importante atender una llamada de móvil que escuchar a la persona con quien hemos quedado a tomar un café o que estar atento al volante de un vehículo?
¿Lo que haces sirve simplemente para "quedar bien" ante los demás o es necesario para tu crecimiento personal?
¿Realmente es más importante asistir a todos los compromisos sociales o pasar más tiempo con los tuyos?

Atender lo urgente frente a lo importante nos descentra de lo verdadero para nosotros: continuaremos una relación sólo porque no queremos estar solos, estudiaremos aquello que "tiene más salidas", nos casaremos y tendremos hijos porque socialmente es lo que toca, compraremos una casa porque lo ideal es ser propietario, iremos de vacaciones al último sitio de moda porque da prestigio social, etc... Lo urgente requiere toda nuestra atención y energía de forma inconsciente a costa de un mínimo aporte personal.

Hacer lo importante nos conecta con nuestros valores más firmes y da coherencia a los actos cotidianos, además de que acaba proporcionándonos lo que realmente necesitamos para vivir con plenitud. Marca la diferencia entre la felicidad y el descontento.

¿Cómo saber que estamos imbuídos en la vorágine de lo urgente?: cuando nos sentimos desmotivados, ansiosos y cansados continuamente; cuando creemos que nuestra vida no tiene sentido y hemos perdido el entusiasmo.
Reconocer este malestar es una buena noticia si hace que volvamos a plantearnos las cosas que nos rodean y podamos ser capaces de volver a lo importante de nuestra vida.